Sirena

Con el título de mi historia queda al descubierto mi identidad, pero creo que es importante compartir estas historias. Desde mi primer semestre hasta el último, aunque no era maestro de mi carrera pero por circunstancias de la vida me lo topé en varias materias a lo largo de la licenciatura. En mi primer semestre me "bautizó" como Sirena, y me hizo leer los diálogos del personaje Sirena de la Obra Sirena Varada de Alejandro Casona. Tanta fue su insistencia que me envió a mi correo un poemario de sus obras, todas con referencias sexuales y uno de los poemas que escribió fue "inspirado" por mí:

sirena era un sueño te veía toda envuelta de algas todo estaba oscuro en penumbras, te movías lenta y torpemente, aún así imaginaba tu cuerpo cómo levantarte desde el fondo tu nombre es algo que preexiste te llamas sirena tu nombre cargado de historias penélope siempre quieta pensativa y en paciente espera mi fluir de pensamiento me lleva a aquella viejecita recordando su vida y esperando la muerte tú siempre quieta centrada en tu esencia proyectando un ser evasivo y en constante bullir bailando al ritmo de la vida.

En otra ocasión, llevaba una campanilla a la clase con la leyenda "toque para sexo" y él sonó la campana en mi dirección y sonriendo. En otra ocasión, me dijo que para darme mi calificación debía pararme de mi asiento y "darme una vuelta" para él. Como profesor es excelente, sabe enseñar y transmitir su conocimiento, pero este tipo de cosas no es lo que las universitarias esperan encontrarse en los profesores de la universidad.